viernes, 8 de noviembre de 2013

El diario de abordo




Es una de las primeras estrategias utilizadas para los ataques de ansiedad, es decir, es una prescripción de comportamiento que se lleva a cabo dirariamente cuando la persona viene con esta problemática de síntomas físicos que llegan al pico máximo de la perdida de control.

En estos casos se le pide al paciente que debe de ayudarnos a investigar como funciona su problema y le decimos:

Cada vez que, aunque le ocurra cien veces al día, usted entre en crisis, tenga un momento de pánico, sienta que nace la angustia, deberá sacara del bolsillo este “diario de abordo” que le entrego y anotar en él todo lo que el suceda, siguiendo detalladamente las instrucciones y rellenando cada termino contemplado en dicho diario(Día, hora, situación, pensamiento, síntomas, lugar, etc…). En la próxima sesión deberá entregame las páginas referentes a al semana transcurrida y yo las estudiaré”. (Nardone, 1995)

El objetivo de esta prescripción, es el de romper el cícurlo vicioso del control que realiza la persona de su sintomatologia, que le hace  perder el control. Por ello en el instante en el que incian los síntomas y comienza a escribir este tedioso esquema su atención se desplaza, lo que produce que no se llegue a producir la crisis de pánico, que el número de crisis disminuya entre una sesión u otra o la duración de los mismos.

El paciente acuede a la siguinente sesión, donde se observa el cambio producido en primera instancia y se debe ayudar al paciente a reestructurar y entender el funcionamiento de esta técnica, pues como decía B. Pascal “Antes de convencer al intenlecto es imprescindible tocar y predisponer al corazón”.

viernes, 3 de mayo de 2013

La compulsión de lavarse las manos


 El Aviador





Dentro del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)  “el trastorno más extenso es el impulso de lavarse excesivamente por miedo a contaminarse de las cosas con las que se entra en contacto”, expresa el Profesor Nardone.
Como se puede observar en la película del Aviador, el protagonista se lava de un modo determinado, realizando un peculiar ritual para evitar contaminarse al tocar el pomo de la puerta. Pero ¿cómo se llega ha construir en una patología?
La estructura del TOC, parte de lógico para llegar a lo ilógico, lavarse las manos antes de comer o después de alguna actividad, no es un problema en sí, se convierte en tal cuando: “ todo parte de una duda: ¿y si está sucio? Así se inicia a limpiar un objeto, a lavar las partes del cuerpo con las que se ha tocado, entonces se siente mejor”  (Nardone, 2013).
La persona se siente mejor una vez ha realizado su ritual de lavarse,  y es la repetición continúa de la compulsión la que hace que se convierta en algo irracional de modo que se construye la patología. La mayoría de las veces las personas saben que es algo absurdo pero no son capaces de evitar de hacerlo o hacerlo de otra manera, pues  si no lo hacen se aterrorizan.
¿Cuál es el tratamiento? “El psicoterapeuta dice al paciente que la próxima vez que sienta la necesidad de lavarse, lo deberá repetir el ritual cinco veces. No se prohíbe el ritual, pero lo transforma en un contraritual.  De este modo el paciente siente que no es la obsesión quien se lo manda: si yo repito cinco veces algo, no es la obsesión que me lo impone, soy yo quien decido de hacerlo cinco veces. De este modo también decido no hacerlo más [..]” (Nardone).

El filosofo Mill dice: “En hacer las cosas complicadas, somos buenos todos, a convertirlas en simples, somos buenos pocos”

Fragmentos traducidos de:  Il venerdì di Reppublica

viernes, 15 de febrero de 2013

Aforismo de la semana



                                                                                                                                                                        Dani Sanchis


                                                                                                                             

"Mientras perseguimos lo inalcanzable hacemos imposible lo realizable".

(Robert Ardrey)

martes, 12 de febrero de 2013

Como se construyen las patologías (I) : Las soluciones intentadas.


                                                                                    (Imagen tomada de: Dani Sanchis)
                                                                                  
Una antigua fábula griega nos cuenta…

“Una mula todas las mañanas llevaba una carga de leña desde la granja en el valle hasta la cabaña en la montaña, pasando siempre por el mismo sendero a través del bosque, subiendo por la mañana y regresando al anochecer. Una noche, durante una tormenta, un rayo derribó un árbol que obstruyó el sendero. A la mañana siguiente la mula, caminando por su habitual trayecto, tropezó con el árbol que le impedía el camino. La mula pensó: “El árbol no debe estar aquí, está en el lugar equivocado” y continuó hasta golpear su cabeza contra el árbol, imaginando que éste se desplazaría, ya que ése no era su puesto. Entonces la mula pensó: “Quizá no he dado un golpe lo suficientemente fuerte”; pero el árbol no se movía. La mula insistió repetidamente”.


Cuando se nos presenta un problema intentamos buscar la mejor solución, pero en ocasiones, esta  misma solución que ponemos en marcha, es la que nos atrapa y  hace que el problema persista, pues no lo soluciona. Normalmente tenemos la tendencia a buscar soluciones anteriores que nos han funcionado, es decir, para enfrentarnos a nuevas situaciones tomamos estrategias que nos han funcionado en el pasado, que si bien nos han sido útiles en sus momento, puede que en la actualidad no lo sean. 

El ser humano tiene dificultades a cambiar el modo de actuar, lo que hace que en la mayoría de las veces cuando utilizamos una estrategia y no nos ha funcionado tendemos a utilizarla más, creyendo que la insistencia en la misma estrategia es la que nos hará que funcione y el problema se resuelva. Pero, muy por el contrario a lo creemos en lugar de mejorar la situación, la complica. 

Lo que ponemos en marcha para solucionar el problema y no nos funciona, porque no lo resuelve es lo que se denomina, Solución Intentada (Watzlawick, y otros 1974). Es decir, como señala Nardone “errar es humano, pero es la incapacidad de modificar los propios errores lo que vuelve las situaciones irresolubles”. La persistencia a lo largo del tiempo en las soluciones intentadas,    hace que se lleguen  a construir verdaderas patologías. 


Por ello, para salir del círculo vicioso hay que tener en cuenta qué es lo que la persona ha hecho para solucionar el problema, y qué han hecho las personas que la rodean. Que poniendo en marcha estas soluciones intentadas  no han funcionado. 

El terapeuta estratégico, investiga acerca de cuáles son para conocer el funcionamiento del  problema y después buscar el modo de cambiarlas mediante estrategias ad hoc diseñadas  para cada problema.


lunes, 4 de febrero de 2013